Morozevich-Vachier-Lagrave, Biel 2009, y Svidler-Morozevich, Sochi 2012
Pregunta: ¿Y qué hacemos si existen dos partidas del ajedrecista del día tan excitantes y surrealistas que, de no ser por la irrefutable evidencia en contra, juraríamos que están amañadas …