Unos tienen más suerte que otros: mientras el Especial Nochevieja de Televisión Española nos castigaba anoche, un año más, con Los del Río y su “Macarena” (esta vez en una versión remozada titulada “Macarena Christmas” que estuvo a un pelo de hacerme vomitar la cena), todas las Navidades llega puntual a su cita con los televidentes norteamericanos, desde 1965, uno de las cortos de dibujos animados más adorables jamás filmado: A Charlie Brown Christmas.


El asunto tiene su gracia porque el corto, protagonizado por Carlitos, Snoopy y el resto de inmortales personajes del caricaturista Charles Schultz, no le gustaba lo más mínimo a los ejecutivos de la CBS. Hasta el punto de que, evidenciando una miopía de varios miles de dioptrías, dieron todo el tormento posible a Schulz y Melendez (el director del film) para que lo arreglaran antes de ponerlo en antena. La animación no estaba precisamente al nivel de las de Disney, aunque eso tenía poca solución porque el presupuesto no daba para más. Pero quedaba un amplio espacio para la “mejora”: convenía meter risas enlatadas, era un despropósito que en el momento culminante del corto Linus recitara un fragmento del Evangelio de Lucas, y todavía lo era más usar voces de niños (algunos tan pequeños que casi ni sabían leer) en vez de las de actores especializados para el doblaje. Por no hablar de la banda sonora: ¿qué ocurrencia era esa de usar jazz para una película así?

Pero los creadores, aunque ni mucho menos las tenían todas consigo, no cedieron ni un milímetro en sus planteamientos, y son exactamente esos presuntos “fallos” los que hicieron de la emisión un éxito sin precedentes y los que han conquistado el corazón de generaciones de estadounidenses. La música merece mención aparte porque, lejos de espantar a la audiencia, se convirtió en uno de los puntos fuertes del show; más aún, hizo que millones de críos descubrieran el jazz en unos años, no lo olvidemos, en los que el rock & roll y la British invasion se llevaban todos los titulares.


Y todo por una casualidad: el productor del especial, Lee Mendelson, escuchó en la radio de un taxi una canción del pianista Vince Guaraldi y quedó tan encantado que le propuso encargarse de la música. Una casualidad dentro de otra, cabría decir. Dos años atrás, Guaraldi había publicado un álbum inspirado en la banda sonora del largometraje franco-italo-brasileño Orfeo negro, y su discográfica, aprovechando el reciente tirón de la bossa nova, extrajo de él “Samba de Orpheus” como single. Aquello no hubiera tenido mayor consecuencia de no ser porque a un DJ de Sacramento se le ocurrió dar la vuelta al disco y hacer sonar su cara B, “Cast your fate to the wind”, un modesto original que Guaraldi había metido en el LP casi de relleno. El título (“Lanza tu destino al viento”) fue premonitorio porque la canción corrió como la pólvora entre las emisoras de la Bahía de San Francisco y le reportó un gran éxito, redondeado el año siguiente con un Grammy.

Pero es sin duda por su trabajo en Peanuts (quince cortos y un largometraje, truncados por su repentino fallecimiento por un ataque cardiaco en 1976) por lo que se le recuerda, y se le recordará, por muchos años. Cuando llegan estas fechas, la banda sonora de A Charlie Brown Christmas se sigue vendiendo tan bien como el primer día, y al escuchar piezas como “Christmas time is here” comprendes el porqué de semejante devoción. El álbum incluye dos versiones, una de corte más “tradicional”, que entona un coro infantil, y otra mucho más jazzística, solo ya con el trío estándar de piano, bajo y batería. Pocas, poquísimas composiciones contemporáneas han sido capaces de sumarse con solvencia al canon de los “Noche de paz”, “Adeste Fideles” y compañía. Mel Tormé y Bob Wells lo consiguieron en 1944 con “The Christmas song”, como antes lo habían logrado Irving Berlin con “White Christmas” o Davis, Onorati y Simeone con “The little drummer boy”. Esa, ni más ni menos, es la liga en la que juega “Christmas time is here”.

Versión vocal:
Christmas time is here (vocal) / Vince Guaraldi  letra y traducción
Versión instrumental:
Christmas time is here (inst.) / Vince Guaraldi

Más canciones redondas de Vince Guaraldi:

“Linus and Lucy” (A boy named Charlie Brown, 1964), “Skating” (A Charlie Brown Christmas, 1965) y “The great pumpkin waltz” (Oh, good grief!, 1968).