Llamadme ruin si queréis, pero ya empieza a cansarme un poco la letanía esa del tremendo paro juvenil. Digo yo: ¿no serán también ellos en parte los responsables, los jóvenes quiero decir? Se supone que es la generación mejor preparada, muchos saben idiomas y han estudiado algún curso en el extranjero, pero parecen remisos a desplegar sus alas, a volar del nido. En los países europeos más avanzados, Noruega, Finlandia, Alemania, raro es el chaval de veintipocos que sigue viviendo en el domicilio familiar. Los nuestros no tienen ayudas sociales ni remotamente comparables, está claro, pero no se trata solo de eso. Algo les hace aferrarse a su cuarto, a sus amigos de siempre, a sus abuelos, como náufragos sujetos a una roca para que no les arrastre la marea de la economía global. A ver si es que nos han salido más sentimentales y blandos de la cuenta: muchachos, hay que espabilar.

Tal vez la solución sea encontrar una empresa pujante a la que amar de corazón, donde comas a mediodía y con la que sueñes a medianoche

Puede que la solución esté en mudarse a una gran capital, dinámica, de las que tiran del carro del PIB. Con el Skype y el WhatsApp ya no hay distancias, y además disfrutas de una inigualable oferta cultural, un ambiente cosmopolita y una estimulante vida nocturna. Y tienes a tu disposición un utilísimo metro que derrama a diario millones de personas por sus bocas, aunque cuando transites por sus tripas te vendrán bien unas gafas de sol para no ver, unos auriculares para no escuchar, y una bufanda para no respirar. Tal vez la solución sea encontrar una empresa pujante a la que amar de corazón, donde comas a mediodía y con la que sueñes a medianoche. Un apartamento bien situado, con la nevera vacía (para cenar basta una lata de atún, una pera y un yogur) y habitaciones más vacías todavía. A lo mejor la clave está en ser pragmático, obviar a los perdedores, intimar con alguien culto, sofisticado y con buena estrella, quién sabe si llegará incluso un hijo, cuando las circunstancias lo permitan. Un chico al que educarás en un colegio exclusivo y bilingüe, y que en unos pocos años podrá presumir de los padres divorciados más civilizados y que mejor se llevan del mundo. Tú siempre fuiste una persona cumplidora, así que date un par de días de hueco en Navidades para volver al pueblo, aunque ya no reconozcas a tus sobrinos y hayas olvidado sus nombres; sé espléndido y regálales un buen dinerillo, así no te complicas y quedas como un señor. ¡Ah! y no olvides que el futuro está a la vuelta de la esquina. Así que invierte en un sólido plan de pensiones con el que pagarte, cuando llegue la hora, una residencia de postín con enfermeras majas y competentes, entrenadas para secarte las lágrimas y cambiarte los pañales con la mejor de las sonrisas en los labios.

Sí, seguro que es esa la solución.




Esta es para Ana Belén y mi queridísima promoción 2006-2011. Si este país no encuentra un modo de haceros felices más le valdría a la ONU pintar sobre nuestro territorio, en todos los mapamundis, una “V” bien mayúscula, bien gorda y bien roja. “V” de vergüenza.

 

Pongamos que hablo de Madrid / Joaquín Sabina  letra de la canción

Más canciones redondas de Joaquín Sabina:

“Así estoy yo sin ti” (Hotel, dulce hotel, 1987), “Y sin embargo” (Yo, mi, me, contigo, 1996) y “19 días y 500 noches” (19 días y 500 noches, 1999).