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Hace unos días visité Bilbao por primera vez. Y no, no entré al Guggenheim. Cuestión de principios. Cómo iba a entrar si exponía (o cantaba, o performaba, o lo sea que haga esta tía) Yoko Ono, la arpía que envenenó la más extraordinaria aventura musical del siglo XX. No te la podías quitar de encima del todo, porque de los barandales de la ría colgaban innumerables carteles con algunos de sus textos. Perlas de sabiduría oriental del calibre de “Mira al sol hasta que se vuelva cuadrado”, “Tira una piedra tan alto que no baje” o “Escucha las campanadas del reloj. Repítelas exactamente en tu cabeza cuando hayan acabado”. Una propuesta innovadora para la próxima edición del diccionario de la RAE, por si quieren marcar tendencia, para variar: “yokonear. Arruinar un colectivo maravilloso a base de entontecer, principalmente por contagio, a uno de sus miembros clave. Ejemplo de uso: Sara Carbonero ha yokoneado a la Selección Española”.



En fin, comprenderéis que haya vuelto a casa con ansías de un chute de beatlemanía. Ya he consumido en el blog casi todas mis reservas de producto original, así que habrá que recurrir al mejor sucedáneo disponible, el Oasis de los ínclitos hermanos Gallagher. Y es que, por si no lo sabíais, la adoración que estos Zipi y Zape de Manchester profesan a los Fab Four es tan estridente como la propia pareja. El encelamiento de Liam, en especial, bordea lo siniestro. No contento con llamar “Lennon” a su primogénito, escogió “Beady Eye” como nombre del grupo que formó con los otros miembros de Oasis tras la escandalosa ruptura con Noel. Ojo al motivo: así es más probable que los fans guarden sus discos junto a los de los Beatles (por lo del orden alfabético). Incluso afirmó en una ocasión estar seguro de ser John reencarnado, lo que parece complicado porque cuando fue asesinado él tenía ya ocho años.



En las letras de Oasis abundan los guiños más o menos explícitos al legendario cuarteto, desde el evidente “Fool on the hill, and I feel fine” que se escucha en “D’you know what I mean?” hasta el título de su canción más famosa. (De niños, Liam y Noel tenían un tablón en su habitación repleto de recortes alusivos al grupo. Lo llamaban su “wonderwall”, aprovechando que George Harrison había puesto música a un película del mismo nombre.) En lo que no son letras, también. El vídeo de “All around the world”, por ejemplo, fusila sin rubor la imaginería psicodélica de los dibujos animados de Yellow submarine, y hasta ves navegar por unos segundos al submarino color huevo. Y la batería y las rosas por doquier en la portada del single “Don’t look back in anger” se explican por la retirada momentánea de Ringo durante las grabaciones de El Álbum Blanco y el ramo de flores que se encontró a su vuelta sobre su instrumento. El hijo de Ringo, a todo esto, fue el batería de Oasis unos cuantos años, lo que ya es el colmo.

De la música en sí qué os voy a decir. Daría para unos cuantos párrafos, que me voy a ahorrar haciéndoos escuchar “She’s electric”. Es como si un corte de A hard day’s night o Help! hubiera viajado en la máquina del tiempo y aterrizado tres décadas más tarde en sus orejas; con la coda de “With a little help from my friends” en el macuto como certificado de autenticidad. Y luego nos quejaremos de que Liam, que nunca ha sido precisamente una lumbrera, nos venga con desvaríos místicos…

La adoración que estos Zipi y Zape de Manchester profesan a los Fab Four es tan estridente como la propia pareja

Pero no me despachéis a Oasis como unos pasticheros de tres al cuarto; si fuera tan simple muchos más lo habrían hecho. Tal vez los ladrillos los hayan fabricado otros, pero como albañil Noel Gallagher no tiene apenas rival entre los melodistas de su generación. Y su hermano será todo lo obtuso y majadero que queráis, pero canta con el descaro y la autoridad del mejor Mick Jagger. Les sobran pose y decibelios y compraron su fondo de armario lírico en las rebajas, pero creen en la grandeza de su producto con tanta vehemencia que se lo compras sin pestañear.

Al final de qué estamos hablando, ¿de adorar a los Beatles? Algo del todo razonable. Mucho más que mirar al sol hasta que se vuelva cuadrado.

She’s electric / Oasis  letra y traducción

Más canciones redondas de Oasis:

“Whatever” (single, 1994), “Don’t look back in anger” ((What’s the story) morning glory?, 1995) y “Stop crying your heart out” (Heathen chemistry, 2002).